Espiral

viernes, 16 de octubre de 2026

México

Desastres naturales han costado 710 mil millones de pesos a México

México ha registrado pérdidas económicas acumuladas por 710,000 millones de pesos debido a fenómenos meteorológicos y sísmicos entre 2000 y 2024.

Redacción Espiral
Foto: eleconomista.com.mx

Entre los años 2000 y 2024, México ha enfrentado un impacto financiero acumulado de 710,000 millones de pesos derivado de desastres naturales, según registros oficiales. Los huracanes y los sismos se consolidan como los fenómenos que concentran la mayor parte de estos daños económicos, afectando severamente la infraestructura pública y los sectores productivos en diversas entidades federativas del país.

Los datos históricos señalan que 2010, 2017 y 2023 fueron los años con las afectaciones más graves para el erario nacional. Durante estos periodos, la convergencia de eventos climatológicos extremos y movimientos telúricos de gran magnitud obligó a movilizar recursos extraordinarios para las labores de reconstrucción, atención a la población afectada y rehabilitación de servicios básicos en las zonas siniestradas.

La Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) ha señalado en diversos informes que la gestión de riesgos ante estos fenómenos representa un desafío constante para las finanzas públicas. La recurrencia de estos eventos exige una planificación presupuestaria que permita fortalecer la resiliencia de la infraestructura estratégica y garantizar la operatividad de los programas de emergencia ante el impacto de ciclones tropicales y terremotos.

Expertos en gestión de riesgos y autoridades ambientales subrayan que la tendencia de estos desastres está vinculada tanto a la ubicación geográfica de México como a la creciente vulnerabilidad de los asentamientos humanos. La coordinación entre los tres niveles de gobierno y las dependencias federales, como la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) y la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SCT), resulta fundamental para mitigar los daños materiales y salvaguardar la vida de los ciudadanos.

De cara al futuro, las propuestas de política pública se enfocan en integrar sistemas de alerta temprana más precisos y mejorar los estándares de construcción en zonas de alta sismicidad y riesgo de inundación. El objetivo es reducir la brecha económica que generan estos desastres, promoviendo una cultura de prevención que permita proteger tanto el patrimonio de las familias mexicanas como el presupuesto nacional frente a la incertidumbre climática.

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